TEMA 4.- LAS DIMENSIONES SOCIALES Y CULTURALES EN EL ORIGEN DEL LENGUAJE

CONTENIDO


1.- El grupo social, la interacción social, la comunicación y el habla desde la perspectiva evolucionista
1.1.- El tamaño de los grupos
1.2.- La composición de los grupos
1.3.- El lenguaje en el contexto de la sociabilidad
1.4.- Las hipótesis rituales reelaboradas
2.- Gestos y llamadas. Los lenguajes primates y humanos desde la perspectiva evolucionista
3.- Herramientas, símbolos y lenguaje
3.1.- Los procesos cognitivos del lenguaje y de la elaboración de herramientas
4.- Ascendiendo (o descendiendo) por el árbol genealógico de las lenguas
4.1.- La edad del lenguaje, la edad de las lenguas
4.2.- Los universales y el debate sobre la monogénesis y poligénesis del lenguaje

PLANTEAMIENTO

1.- El contexto social de la comunicación en los homínidos se fundamenta en informaciones de distinta procedencia
2.- El tamaño y composición de los grupos son factores poco precisos en relación con la comunicación pero permiten algunas deducciones
3.- La idea de “cerebro social” indica que el cerebro biológico es menos explicativo del origen del lenguaje que los componentes de la vida social
4.- Las principales evidencias del lenguaje de los homínidos son extremas en sus características ya que si tomamos como puntos de partida el lenguaje gestual o de llamada de los primates y la multitud de lenguas actuales, encontramos tales divergecias entre ambos que colocando en un punto medio el lenguaje de los homínidos nos da la confusión como resultado.
5.- Las evidencias encontradas hasta ahora lo son más del proceso de evolución que del origen del lenguaje

CONCLUSIÓN: en relación al origen del lenguaje hasta ahora solo hay hipótesis y no todas son válidas. Los hallazgos encontrados hasta el momento no sirven de mucho.

1.- EL GRUPO SOCIAL. LA INTERACCIÓN SOCIAL. LA COMUNICACIÓN Y EL HABLA DESDE LA PERSPECTIVA EVOLUCIONISTA

Las aproximaciones actuales al grupo y a la interacción social de los homínidos han pasado de creer en hipótesis basadas en la complejidad de una organización social necesaria para el éxito de la caza y en la evolución cognitiva de supuesta elaboración de planes de actuación conjunta a corto y medio plazo a la importancia de la actividad de la recolección del alimento vegetal básico para la dieta a cargo de las mujeres, reduciéndose, el valor de la caza a actividad secundaria y ocasional y evidenciándose que las tareas de subsistencia no exigían tanto tiempo como se creía y, así, el tiempo de ocio era muy amplio y daba el verdadero motivo a su vida social.

1.1.- El tamaño de los grupos

El foco de atención se ha centrado en los primates no humanos actuales y sus pautas de comportamiento social en contextos supuestamente similares a los de los homínidos.
Estos grupos varían según las especies y los habitats que ocupan. En general los que viven en espacios abiertos son más grandes que los que habitan los bosques o las selvas (yo me preguntaría, ¿qué entiende el autor por espacios abiertos?)
Diversos estudios, en primates, han mostrado una correlación clara entre el tamaño del neocortex y el tamaño del grupo.
(Dumbar y Aiello (1992/93) sugieren que el tamaño del grupo está limitado por el número de relaciones que un individuo puede gestionar de manera adecuada, limitado por el tamaño relativo del neocortex.
Esta explicación ha servido para determinar el tamaño de los grupos en homínidos a partir de mediciones de capacidad craneana y estimaciones del tamaño del cerebro de los restos fósiles de distintos individuos.
La pauta de evolución entre los grupos desde el Australopithecines hasta los Sapiens modernos muestra el incremento evolutivo del tamaño de los grupos.
Este argumento sirve como base a un modelo que defiende que el aumento del tamaño del grupo en los homínidos resulta decisivo para la emergencia del lenguaje, explicado así en función de cohesión social.
Consideraciones en relación a este modelo y al origen del lenguaje:

a) las correlaciones no son explicaciones causales
b) el incremento de tamaño de los grupos humanos respecto al de los primates no humanos actuales ya era evidente
c) no se dispone de otras variables que ayuden a delimitar el tamaño de los grupos humanos
d) tal vez haya sido determinante la defensa contra el riesgo de sufrir el ataque de predadores en espacios abiertos, valida para el Homo Erectus pero no para Homo Sapiens
e) podría haberse incrementado la competencia entre diversos grupos homínidos por los mismos recursos y el aumento de tamaño respondería a la necesidad de protección de unos respecto a otros.
f) Competencia utilizada también para explicar el aumento del tamaño del cuerpo y el dimorfismo para los contendientes
g) El origen se podría relacionar con la vida nómada y el desplazamiento continuo dentro de amplias áreas asegurándose el abastecimiento de agua y alimento, dando lugar a las grandes migraciones y a la expansión del género Homo por todo el mundo
h) Los modelos encontrados pueden ser divergentes, hablándose de diversos grupos diferenciados y vecinos con relaciones positivas entre sí o de diversos grupos en proceso continuo de fisión en los que los segregados se ven obligados a emigrar.

Algunas de estas explicaciones son relevantes por estar asociadas más que al origen del lenguaje a la diversificación.

2.- La Composición de los grupos

Y las vinculaciones y redes sociales que los forman, como aspecto más decisivo y menos simple que el tamaño.
Las propuestas se basan en:

a) estudios de campo de primates no humanos actuales y
b) comparaciones entre sociedades de cazadores-recolectores

Esta comparación conlleva:

- la relativización de la singularidad humana fundamentada en que la organización social está configurada mediante la cultura, el sistema de significados bajo el cual se ordenan y justifican las relaciones sociales
- que deben asumir lo que los estudios de campo desde los años 60 sobre las sociedades primates no humanos han constatado: que éstos establecen relaciones de larga duración dentro de estructuras sociales estables y que reconocen a otros individuos y discriminan entre jóvenes y adultos, amigos, enemigos, compañeros sexuales y parientes.

Ambos movimientos son correlativos y permiten contemplar la comunidad humana como una comunidad primate (Rodseth, Wrangham y otros en 1991).
Este planteamiento acaba admitiendo la imbricación entre el origen de la sociedad y el origen del lenguaje.
Foley y Lee (1989) llamaron el “espacio social finito” en las sociedades de primates a algunas dimensiones comunes como el sexo, la vinculación genética, y las pautas de asociación, elaborando el mapa de la página 109 “espacio social finito de los primates”, teniendo en cuenta a la hora de interpretarlo los siguientes aspectos:

a) se indican solo algunas especies sobre las que se dispone de monografías realizadas tras la observación en espacios naturales.
b) se refiere a pautas modales sin incorporar variaciones intraespecíficas
c) entiende por relaciones estables las que se prolongan más allá de meros encuentros ocasionales y temporales.

Uno de los aspectos destacables del catálogo de tipos de sociedades primates es el haber evitado la configuración correspondiente de la familia en cada uno de ellos.
Con Lévi-Strauss se asentó la imposibilidad teórica de establecer la primacía de la familia sobre la sociedad, no siendo posible aceptar que la pauta modal de la asociación humana es la familia, como si se tratara de unidades aisladas unas de otras.
El catálogo muestra que las sociedades humanas, como pauta modal, están formadas por relaciones estables de individuos masculinos y femeninos vinculados genéticamente.
Se trata de un carácter básico pero asentado por comparación, pudiendo ser un punto sobre el que basar hipótesis sobre las presumibles funciones sociales que pudieron impulsar la emergencia del lenguaje.
Pautas que sigue el modelo:

a) los machos humanos y las hembras forman sociedad con aquellos con quienes están vinculados genéticamente, aunque a veces ellas se hallan aisladas debido a normas de patrilocalidad, patrilinealidad o guerra.
b) La mayoría de los primates siguen una pauta de dispersión de machos que al llegar la madurez sexual abandonan el grupo y asociación de hembras que se quedan como núcleo de la sociedad al marcharse los machos.
c) A veces los machos aislados forman grupos pero generalmente permanecen en antagonismo unos respecto a otros con solo alianzas temporales.
d) En contraposición, entre las hembras con vinculación genética se dan relaciones duraderas.
e) Solo en algunas especies ocurre lo contrario, relaciones de cooperación de machos y de aislamiento en hembras: chimpances, babuinos hamadryas, colobos rojos,…

Es difícil encontrar respuestas aceptables a preguntas sobre cómo fueron las sociedades de homínidos, sus tipos, sus cambios y los tiempos en que estos se dieron, sin embargo el espacio social finito del que forman parte puede proporcionar posibilidades al hablar de funciones sociales del lenguaje, aunque debería ser complementado por datos sobre las posibilidades de cooperación, de competencia entre individuos de igual o distinto sexo, vinculados o no genéticamente, sobre la orientación de las relaciones, sobre las posiciones iguales o desiguales,…
En conclusión, las inferencias realizadas en estas condiciones a partir de comportamientos de primates no humanos actuales han dado lugar a hipótesis imaginativas.

3.- El lenguaje en el contexto de la sociabilidad

El lenguaje humano emitido desde el neocortex por modulación de la vocalización es distinto del lenguaje de llamada de los primates no humanos, controlado por el sistema límbico, aunque ambas vocalizaciones se dan en el contexto de la sociabilidad. A pesar de que pueden tener funciones sociales básicas comunes cabe preguntarse qué cambios pueden haber facilitado la emergencia del lenguaje y cómo este puede haber intervenido en las transformaciones que caracterizan las sociedades humanas.
En cuanto al tamaño de los grupos, la observación sobre primates no humanos actuales ha destacado, además de lo ya visto anteriormente, el papel del despiojamiento mutuo en el reforzamiento de las redes sociales y la correlación entre el tiempo dedicado a él y el tamaño de los grupos,. Dedican a ésta actividad el 20% del día. A medida que crece el grupo el tiempo dedicado al despiojamiento crece y el dedicado a otras actividades mengua.
Como algunas de las llamadas del lenguaje primate tienen una clara función social de señalización de la identidad individual, la exageración consciente de éstas sería la primera etapa hacia la mimesis vocal (Donald 1991) y sustituiría al despiojamiento, cumpliendo su función en un grupo de tamaño considerable que tiene que dosificar su tiempo dedicando el necesario a las actividades de supervivencia. Por eso a este énfasis en las llamadas se han dado el nombre de “despiojamiento vocal”
Existe una correlación entre el tamaño del cerebro, el tamaño del grupo y la conducta de engaño entre los primates superiores, pudiéndose entender, de esta manera, el desarrollo de la mimesis vocal evolucionando hacia un uso no emocional del lenguaje de llamada con el fin de manipular la conducta de los otros.
Estos planteamientos basados en la observación de la conducta en primates y otros mamíferos han servido para formular proyecciones hacia los homínidos.
Dunbar (1998) ha propuesto hablar de un “cerebro social”, en el sentido de que son las cuestiones sociales y no las ecológicas (aunque lo harían de manera indirecta) las que han debido impulsar la presión selectiva hacia el incremento del cerebro y hacia el lenguaje.
Habla de las correlaciones entre el tamaño del neocortex y el engaño táctico, el tamaño de las conexiones de alianza y las habilidades sociales de la competencia entre machos.
La función primaria del lenguaje es hacer posible el intercambio de información social (chismorreo) para unir a grupos sociales más grandes y dispersos, insinuando que el tamaño de los grupos debe haber potenciado las conductas del engaño táctico y el lenguaje debe hacerlas facilitado. Lo que se ha llamado “inteligencia maquiavélica” para referirse al engaño intencionado en primates debe ser visto como consecuencia del vivir en grupo y de la disponibilidad de lenguaje más que como su causa.
Otro aspecto de la conducta social se refiere a las relaciones interpersonales conectadas a un cambio en la dieta. Los individuos recién destetados y los jóvenes buscan alimento vegetal por sí mismos. Ellos y sus madres parecen limitados a recursos que pueden agenciarse sin mayores habilidades. Cuando la dieta se complica con alimentos animales o más difíciles de recolectar y preparar, se supone que el abastecimiento de los mismos depende de un aprovisionamiento regular. Esto implica pautas de compartir alimentos entre madres e hijos y de ésta manera se entiende el alargamiento de este periodo de inversión de tiempo y de dedicación a la prole que va más allá del destete y que comporta esfuerzos complementarios cuando la hembra entra en el siguiente periodo fértil.
Esto explicaría la singularidad del ciclo de la vida humano femenino que se alarga hasta la vejez y que mantienen activas a las mujeres dentro del grupo; la edad a la que se alcanza la madurez es relativamente tardía y la tasa de fertilidad humana es elevada. Todo comparado con los promedios de tiempo de madurez, tasas de fertilidad y tiempo de vida del resto de los primates superiores.
Cuando se considera la elevada tasa de mortalidad adulta en los homínidos, muchas mujeres no tendrían parientes femeninos mayores que pudieran ayudarles en el aprovisionamiento de alimento para los hijos, por lo que podrían haberlo buscado en otros miembros del grupo y en particular en los varones (Aiello) que habrían elevado la atención prestada a las hembras dadas las características de la fisiología reproductiva de ellas: ovulación no exteriorizada, receptividad sexual continua y estacionalidad reproductora, incrementando todo ello los niveles de conducta engañosa entre aquellas y éstos, puesto que ambos tienen estrategias reproductivas diferentes y potencialmente conflictivas.
Por estas razones las hembras utilizarían tácticas de engaño para animar a los machos a aportar aprovisionamiento y éstos usarían tácticas de engaño para conseguir el acceso sexual sin tener que comprometerse a un aprovisionamiento que solo redundaría en beneficio de ellas. A éstas tácticas se les ha llamado “inteligencia social”o “cerebro social”, apreciándose que tiene todos los rasgos básicos de los significados lingüísticos: es estructurada, compleja, valorada, se extiende en el espacio y en el tiempo y depende de datos sensoriales de todo tipo.
En este planteamiento se advierte que la discusión sobre el origen del lenguaje se convierte en discusión sobre el funcionamiento cognitivo.
Los experimentos en laboratorio con chimpancés en programas de entrenamiento en habilidades lingüísticas añaden un grado de complejidad mayor a la inteligencia social que han llamado “teoría de la mente” (Povinelli y Preuss, 1995) descrita como la capacidad de comprender lo que otro individuo está pensando y considerada como el procedimiento básico supuesto para la sintaxis.
El valor de estas explicaciones tiene como punto de partida la composición de los grupos destacando dentro de ellos las vinculaciones:

a) entre madres-hijos
b) entre los miembros femeninos de los grupos
c) entre los miembros masculinos y femeninos

todas ellas supuestas como duraderas y estables.

1.4.- Las hipótesis rituales reelaboradas

Se proponen dos modelos de emergencia del lenguaje derivados de los planteamientos anteriores que se podrían considerar “hipótesis rituales”

a) Modelo de C. Knight (1998) contempla el habla como desarrollo posible gracias al establecimiento de nuevos niveles de cooperación social. Si el habla ha tenido éxito adaptativo será porque los beneficios han superado a los costes. Ha tenido que ser cooperativa desde el principio. En comparación con el lenguaje de los primates es mínimamente redundante, de amplitud baja y demanda de atención exigente hacia los oyentes.
Darwin hablaría de rasgos de diseño del “ambiente conspiratorio”: un sistema diseñado para proporcionar una información confiando en oyentes capaces de comprender y de replicar rápidamente y cuya complicidad baste para mantener una ficción. Así el habla sería un sistema de signos de representación, ficticios, pero mantenidos en común.
En los homínidos, para la formación de actitudes comunitarias han sido decisivas las coaliciones de hembras, que fueron quienes soportaron la presión selectiva del incremento del tamaño de los grupos y del cerebro, de modo que actuaron de conjunto para garantizar el aporte a la prole de energía necesaria para su cría, obtenida por los machos cazadores, en contrapartida al acceso sexual.
Las ficciones generadas en las coaliciones de hembras debieron haber sido las que permitieron al conjunto disponer de abastecimiento para la crías independientemente de la situación de disponibilidad sexual, y en particular aquellas ficciones que transmitieron a los machos información explícita sobre esa disponibilidad.
En ausencia de signos externos de periodo de celo y de ovulación la ficción ritual debió tener como motivo un conjunto de signos marcados, sobradamente explícitos que indicaran a los machos de fuera del grupo que iban a ser rechazados salvo que aportaran el abastecimiento necesario.
Este mundo de representaciones simbólicas que es el ritual debió de proporcionar la confianza y la complicidad necesaria para desarrollar y mantener el habla.
b) Modelo de C. Power (1998): se puede considerar un desarrollo de los anteriores:
- el despiojamiento en los primates no humanos actuales (que estimula la producción de opiáceos naturales del cuerpo y tiene efectos narcóticos), es efectivo en el establecimiento de alianzas y coaliciones, sin embargo cuando el tiempo que emplea es mayor del 20 o 30 % diario se debilita y se sustituye por otro medio de interacción social más eficaz.
- La utilización del lenguaje de llamada podría ser más eficiente puesto que mantendría y reforzaría vínculos con varios individuos a la vez, pero si se hace a distancia, sin contacto físico, dejaría de tener los efectos del despiojamiento, salvo que fueran llamadas a coro que proporcionan seguridad y pertenencia (babuinos gelada).
- Dunbar llamó la atención sobre el “chismorreo”: información relativa al comportamiento, actitudes,… de otros miembros del grupo, como motivo básico del habla. Relevante en poblaciones de Homo Sapiens en las que se transmitiría y escucharía utilizándose con reciprocidad, dando cuerpo a las tramas de coaliciones y alianzas.
- Power sugiere que una opción sería la que muestra a los machos más involucrados en la cría de la prole teniendo que pasar temporadas largas fuera del grupo, interesados por la reputación de las hembras y necesitados de información social.
- Otra opción sería la de coaliciones de hembras formadas tanto para reducir una posible rivalidad entre ellas como para asegurar el abastecimiento por parte de los machos. Aquí el chismorreo sería bidireccional. Desde las coaliciones femeninas el chismorreo concerniría a la vinculación de posibles compañeros sexuales como proveedores e incluiría asuntos sobre rivales femeninas. Para las hembras las señales sexuales que atraen al macho, una vez perdidos los signos de la ovulación y el celo, y que son efectivas para lograr la atención de estos y promover lazos a largo plazo, se centran en la sangre menstrual que anuncia fertilidad inminente y tendría un valor material en forma de aprovisionamiento masculino.
- Power recurre a la cosmética, el uso de la pigmentación roja, y a los adornos, los movimientos corporales, la danza,… para sugerir una práctica ritual cuyo mensaje explicito de “menstruación falsa” debió ser a la vez de complicidad femenina y de atracción generalizada dirigida a los machos.
- El ritual y el habla, coevolucionan entre los miembros de la “comunidad de habla” y las menstruaciones ficticias serían una preadaptación al ritual proporcionando la confianza básica en el uso cómplice de signos.

Según Desalles (1998) estos modelos se unen a la noción de “inteligencia social” pero no puede obviarse la importancia para el grupo de la información ecológica, relacionada con la dieta vegetal, fruto de la recolección y proporcionada por las hembras del grupo, motivo clásico en la emergencia del lenguaje.
Estos modelos que dan protagonismo a las alianzas femeninas no integran del todo a los miembros masculinos en la “comunidad del habla” pudiendo pasar a formar parte de ella en la medida en que aumentase su papel participativo en los rituales.
Se incluye la idea de contemplar la emergencia del habla ligada a otros múltiples lenguajes humanos, movimientos corporales, danza, canción, cosmética y adornos,….
Con la emergencia del habla emergieron los sistemas de representación simbólica incluidos los sistemas objetivados, que utiliza el cuerpo humano como generador y soporte de signos y aquellos que se inscriben fuera del cuerpo
El ritual que se construye con múltiples lenguajes, se supone como la situación social de comunidad que proporciona la confianza básica necesaria para la comunicación efectiva, y también la situación social en la que se expresa el universo simbólico compartido.
Estos modelos anteriores insinúan que el lenguaje no es suficiente para vincular unos con otros a los individuos de la especie humana hasta el punto de que mediante él formen sociedad, el ritual sí.

2.- GESTOS Y LLAMADAS. LOS LENGUAJES PRIMATES Y HUMANOS DESDE LA PERSPECTIVA EVOLUCIONISTA

El debate sobre los antecedentes del habla humana presenta dos opciones:

a) un lenguaje de gestos
b) un lenguaje de llamadas (primates no humanos actuales)

Ambos se atribuirían a los proto-primates y a los proto-homínidos y a partir de ellos se produjo la emergencia del habla como lenguaje humano, ocurrido para unos en el Erectus y para otros en el Sapiens.
Los últimos debates se han decantado por un desarrollo a partir de signos vocales primates.
Sin embargo se considera que el habla no es el único lenguaje humano ya que los gestos (teoría gestual) siguen siendo lenguaje humano, relevantes en encuentros e interacciones entre individuos de lenguas diferentes, entre adultos y niños pequeños, con personas con discapacidad psíquica y con personas sordas, indicando que a falta del habla los gestos cumplen suficientemente la función de comunicación sin que esto quiera decir que sean previos.
No hay datos sobre el lenguaje gestual de los homínidos, a menos que se consideren como tales las secuencias de acción de elaboración de herramientas que podían ser imitadas por observación.
El supuesto es que la transmisión y el aprendizaje de éstas secuencias de acción podrían haber dependido de los gestos (especialmente en el Australopitecine y Erectus), hasta constituir un cuerpo de comunicación mantenido y desarrollado mientras era complementado y luego sustituido por el habla con la emergencia del Homo Sapiens moderno ( 150.000 años). Las muestras más evidentes de lenguaje vocal con fonemas diferenciados y combinables son más recientes (15.000-20.000 años).
El lenguaje gestual queda subordinado respecto al habla.
Por otro lado el conocimiento actual del lenguaje de llamadas de los primates no humanos a partir de los trabajos con monos vevet y con bonobos en laboratorio y en el campo revela rasgos aproximados al habla humana.

(Tabla 4.4. Rasgos de los lenguajes primates, pag.121)

Parece que su función ya no se reduce a las expresiones emotivas y aunque la dependencia del sistema límbico es clara se puede reconocer en algunos casos voluntariedad e intencionalidad (p.e. evitación de la llamada en casos inoportunos). A las llamadas de peligro, de marcación de territorio, de hallazgo de alimento, de disponibilidad para el emparejamiento sexual,… habría que añadir, en chimpancés, expresiones de identificación de otros miembros del grupo, del sentimiento de grupo y llamadas de alarma distintivas para los predadores más peligrosos.
El fracaso evidente de aprendizaje del habla humana por parte de primates no humanos sometidos a proyectos desarrollados en laboratorio, con logros muy escasos en cuanto al uso de léxico y a la elaboración de frases gramaticalmente correctas se contrarresta con el éxito de aquellos proyectos que han usado con ellos el lenguaje de los sordos basado en gestos y que en algunos casos no solo ha conseguido el aprendizaje de un vocabulario amplio sino también la formación de frases autónomamente elaboradas siguiendo las reglas sintácticas.
Parece que la incapacidad para el habla humana reside en la carencia de las disposiciones anatómicas que la permiten, pero las habilidades mostradas en el lenguaje de los sordos podrían indicar que disponen de estructuras cerebrales suficientes. En la medida en que estas habilidades han sido desarrolladas mediante el contacto con humanos, nada cabe inferir de ellas en cuanto al origen del lenguaje.
Muchas señales animales combinan componentes gestuales y vocales, que son indisociables. Al examinar de cerca los gruñidos de los chimpancés se percibe que la vocalización también tiene un componente gestual y por tanto deberían tomarse las señales como un paquete comunicativo unitario. Burling (1993) propone llamarlo “sistema gesto-llamada”.
Por otro lado en la especie humana el gesto no recoge del todo la variedad de aspectos de la comunicación no verbal. Existen expresiones vocales que no son habla ni se les puede atribuir todos los rasgos distintivos de la misma indicados por Hockett.
Burling propone una nueva tipología para la comunicación de la especie humana:

a) Comunicación lingüística: el habla y otras señales de comunicación caracterizadas por el principio de contraste, con distinciones en el continuum fonético, entre palabras y entre frases, sin posiciones intermedias entre ellas, es decir un sistema digital de comunicación (si-no). También son distintivos y contrastan unos con otros, son tradicionales, varían de cultura a cultura y se adquieren por aprendizaje. Se incluye el lenguaje de signos empleado por los sordos.
b) El sistema de gesto-llamada caracterizado por la diferencia de gradación entre las señales, siendo un sistema más bien analógico, recibido por herencia genética, aunque el aprendizaje también interviene y no varía demasiado de una cultura a otra. La entonación, el tono de la voz siguen patrones analógicos y admiten variaciones graduales de voz, operan en interacción con otros aspectos fonológicos y sintácticos del habla, se adquieren, en parte, por aprendizaje y transmiten importante información, expresan actitudes y emociones, ayudan a reconocer la identidad del hablante,…
c) Los gestos icónicos y sonidos imitativos: p.ej. gestos con la mano imitando las formas de los objetos, o voces que reproducen los sonidos (onomatopeyas) no pertenecen al sistema lingüístico, puesto que no existe un contraste entre ellos y les falta una característica básica, la arbitrariedad, por lo que tampoco se les tomaría como gestos-llamadas. Los gestos icónicos acompañan a menudo al habla humana y apenas se dan en primates no humanos.

Con esta tipología parecen evidentes las semejanzas de los modos de comunicación primate y el sistema humano de gesto-llamada:

a) la carencia de arbitrariedad
b) la dependencia de canal vocal-auditivo
c) la transmisión y recepción direccional,
d) la intercambiabilidad
e) la desaparición rápida
f) la retroalimentación total
g) la expresión de estados emocionales
h) la expresión de las intenciones
i) el vocabulario restringido
j) no presentan rasgos específicos de la sintaxis de las lenguas humanas
k) son sistemas que emplean varios canales: sonidos, expresiones faciales, posturas corporales,…

La iconicidad en las señales es una invención humana.
La comunicación no verbal en la especie humana es muy importante
Se puede establecer una ordenación en niveles desde los gestos-llamada a lo que Burling llama “comunicación lingüística”: habla y sistemas afines, aunque el tránsito de uno a otro afectaría tanto a lo vocal como a lo gestual.
Burling propone subrayar la interdependencia entre el lenguaje y la mente humana, “puesto que es más difícil desengancharse del pensamiento que del sistema de gesto-llamada”.
Este cambio de dirección en las vías sobre las que se ha ido encauzando la emergencia del habla humana tiene muchas otras implicaciones como ya se ha visto anteriormente.

3.- HERRAMIENTAS, SIMBOLOS Y LENGUAJE

Podemos considerar los útiles y las herramientas como las muestras de los elementos objetivados relacionados con los homínidos más aproximadas al lenguaje. Los hallazgos recogidos en este sentido en yacimientos arqueológicos rebelan una manipulación que puede ser reconocida como fabricación y uso. En este punto también se utiliza la comparación con primates no humanos y con sociedades primitivas de la edad de piedra, tomándose esta como material paradigmático.
El uso de herramientas por parte de primates nos humanos en ambientes naturales está constatado. P. Ej. Los chimpancés usaban tallos finos u hojas para extraer hormigas de hormigueros en galerías profundas. También se ha observado que emplean piedras para cascar nueces,…Son los únicos primates no humanos que fabrican y emplean herramientas habitualmente. Se trata de conductas aprendidas y variables según los grupos, lo que sugiere tradiciones diferenciadas.
Habiendo definido la singularidad humana por la capacidad de fabricar herramientas se podría discutir si estas conductas de chimpancés deben tomarse o no como “fabricación”. La comparación lleva a la idea de que los homínidos pudieron haber hecho lo mismo e incluso fabricaron útiles.

3.1.- Los procesos cognitivos del lenguaje y de la elaboración de las herramientas

La cuestión está en si estas habilidades cognitivas se aproximan o no a capacidad para el lenguaje.
Holloway (1969) sugirió que la fabricación de herramientas de piedra, atribuidas a los homínidos presentaba los siguientes rasgos (tomando los de Hockett para el lenguaje):

a) productividad,
b) arbitrariedad,
c) dualidad de pauta y
d) transmisión cultural.

La teoría ha tenido sus continuos en la identificación de procesos cognitivos para analizar y procesar información compleja similares en ambos.
Se han propuesto tres semejanzas básicas entre la manipulación manual y el lenguaje:

a) ambas son funciones sobreimpuestas de órganos o conjuntos de órganos evolutivamente formados para otros usos
b) estas funciones especializadas surgieron como perfeccionamiento de sus componentes anatómicos más extremos, la mano como parte extrema del brazo y la boca como parte extrema del tracto vocal.
c) La acción manual y la vocalización tienen semejanzas en su estructura general, la estructura de sílabas forma una serie cíclica y superpuesta a ella hay una estructura jerárquica, pues dentro de cada sílaba puede haber componentes subsilábicos y, además los morfemas componen palabras, las palabras frases,…o sea, la vocalización humana, no la primate presenta una estructura sintagmático-paradigmática. La acción manual presenta la misma estructura jerárquica y serial, en el que el todo compuesto es distinto de sus componentes. Los primates no humanos pueden operar con series de unidades, pero estas no tienen estructura interna, los individuos de la especie humana desarrollan esta habilidad desde los dos años y es controlada por el hemisferio cerebral izquierdo. Los circuitos neuronales que controlan las combinaciones manuales de objetos y los que controlan la gramática están adjuntos (Reynolds, 1983, 1993, Greenfield, 1991)
Las llamadas herramientas de piedra exhiben regularidades y diferencias según distintas líneas, que han servido de base para que se les designara con el nombre de “industrias”.
La técnica más antigua consigue producir bordes afilados mediante golpes dados en la superficie de una piedra con otra piedra, obteniendo distintas formas en las lascas según la fuerza con que se golpea, la dirección,…. Se advierte que son útiles llevados encima por la distancia de los encontrados del lugar de donde son originarios los materiales. Todo esto implica un almacenamiento de herramientas en distintos lugares, como abastecimiento o para guardar las presas. En la obtención de carne por carroñeo los homínidos portaron lascas con las que cortarla o machacar huesos,… Sin embargo, por los estudios realizados, esta actividad de fabricación de herramientas no parece que implique disponer de un lenguaje y no se trata de actividades que los chimpancés actuales no puedan realizar (Wynn y McGrew, 1989)
En especial la simetría y la normalización aparente de fabricación se han interpretado como acciones simbólicas propias de individuos con intelecto moderno y, por tanto, dotados de lenguaje. A estos útiles se suele añadir el uso del fuego, la fabricación de refugios para residencia temporal, y en el caso del Neanderthal los enterramientos y el uso del ocre con propósitos rituales, que refuerzan la atribución. Lo reconocen distintos autores como Gowlett, Wynn,… aunque caben fundadas dudas.
El debate se centra en si la capacidad para el lenguaje la tenía ya el Homo Erectus y el Homo Sapiens arcaico o si corresponde exclusivamente al Homo Sapiens moderno en función de la elaboración de sus herramientas, sin que haya resultados determinantes hacia un lado u otro.
En cuanto a la atribución de construcción de refugios o al control del fuego tampoco hay datos definitivos para el Erectus y el Homo Sapiens arcaico.
Tuvieran o no lenguaje es importante destacar la enorme dispersión de los Homo por gran parte del mundo, primero localizados en África y después en otras partes fuera de este continente hasta ocupar una variedad de ambientes mayor que cualquier otro primate (entre 1.800.000 y 100.000 años aprox.) Neanderthales hasta hace 40.000 años, presencia ligada a la movilidad de especies comedoras de carne. Si ésta presencia en medios tan diversos conllevó un sistema de comunicación como el habla humana no tiene aún respuesta.
La emergencia del Homo Sapiens moderno, en Africa, hace unos 150.000 años, expandida luego por todo el mundo hasta convertirse en la única especia humana se asocia de manera incuestionable al lenguaje y a nuevas industrias de hoja, diversos utensilios de piedra, marfil, asta y hueso, adornos corporales, representaciones variadas (figuras humanas, animales, órganos sexuales,… datadas de 32.000 años), pigmentación ritual, instrumentos musicales, una eclosión de símbolos (Pfeiffer,1982) llamados la “revolución del Paleolítico Superior”. Aparecen en Oriente Medio hace 100.000 años y se expanden por Europa entre 43.000 y 35.000 años, sustituyendo y quizás suprimiendo a las poblaciones Neanderthales.
Esto conllevó cambios en todos los ámbitos del comportamiento incluyendo la organización social y el ritual. Estas pautas de cultura tan complejas, estructuradas, creativas y cargadas de simbolismo serían inconcebibles sin el lenguaje.
Mellars (1998) ha descrito las características de la revolución lingüística:

a) eclosión simbólica
b) incremento de la complejidad de la organización
c) incremento de la complejidad social: parentesco
d) planeamiento estratégico a largo plazo
e) divisiones étnico/culturales más profundas y establecidas
f) emergencia de ideologías complejas, mitología
g) incremento de categorías

Aunque parece difícil fundamentar empíricamente este conjunto de correlatos el autor considera indispensables tres rasgos basados en los datos arqueológicos y que permiten descartar que los Neanderthales tuvieran un verdadero lenguaje:

a) La eclosión simbólica: el simbolismo visual, expresado icónicamente mediante el ritual, debe haber ido acompañado de comunicación lingüística.
b) La apariencia visual general de las herramientas se traduce en una forma impuesta, comprobando la existencia de distintas categoría, designadas por palabras o nombres, que establecen separaciones, ordenan y clasifican los elementos.
c) El grado de complejidad reflejado en los distintos ámbitos del comportamiento, la organización y el planeamiento estratégico para los cuales el papel del lenguaje pudo haber sido decisivo.

Se podría añadir otro aspecto relacionado con variables espaciales y cronológicas en los utensilios que apuntan a pautas definidas de diferenciación étnica, con emergencia de tradiciones culturales, sociales y étnicas, transmitiendo rasgos tecnológicos y estadísticos de una generación a otra. Se puede aceptar el argumento de que el lenguaje puede ser esencial para la transmisión de reglas de comportamiento social y cultural complejo y de que puede ser un catalizador de la emergencia de tradiciones culturales definidas. Además el lenguaje es uno de los principales factores en la unificación de las culturas de grupos sociales específicos, y las diferencias lingüísticas pueden llegar a ser medios poderosos de reforzamiento y mantenimiento de las divisiones sociales entre distintos grupos étnicos.
Esto se aplica a poblaciones de Homo Sapiens moderno y queda en discusión si los Neanderthales disponían de un lenguaje y si se produjo una transición gradual (Bickerton) de este lenguaje al plenamente humano.
Mithen (1996) ha definido esta transición en términos cognitivos como el paso de una inteligencia”modular” o de “dominio específico” a una inteligencia “generalizada”, componentes separados de cognición que emergieron en el curso de la evolución humana en respuesta a presiones selectivas en determinadas áreas del comportamiento, asociándose e integrándose finalmente en formas de inteligencia más flexibles, fluidas y modernas.
Aún sabiendo que la Revolución de Paleolítico superior debió haber comenzado en Africa cabría la pregunta de si todas las poblaciones derivadas de esa zona tuvieron un mismo lenguaje o disponían ya de lenguas diferenciadas.

4.- ASCENDIENDO (O DESCENDIENDO) POR EL ARBOL GENEALÓGICO DE LAS LENGUAS

La mayor evidencia del lenguaje del Homo Sapiens moderno la forman las diversas lenguas de las sociedades humanas, aunque multitud y diversidad son rasgos de la evolución del lenguaje no de su origen.
Se plantean dos cuestiones: ¿podría considerarse la hipótesis de encontrar en las distintas lenguas rasgos del origen del lenguaje?
¿Sería posible remontarse en la evolución hasta los primeros estadios utilizando datos de todas las lenguas? Depende de aceptar la condición de qué conjuntos de lenguas están relacionadas entre sí y por qué se diversificaron a partir de lenguas anteriores, remontándose hasta una o algunas lenguas primeras. Implicaciones de éste planteamiento:

a) retroceder a estadios anteriores conlleva reducir la diversidad, que acabaría en unidad en los estadios primeros.
b) Sin embargo, no hay constancia alguna de que el número de lenguas actuales en el mundo sea mayor que el que había hace 1000 años ni de cuantas lenguas tenían los Homo Sapiens modernos en Africa hace 100.000 años, antes de dispersarse por el mundo, por lo que se concluye que la historia de las lenguas de las sociedades humanas no es nada explícita al respecto.

Se supone que las lenguas de las sociedades humanas están relacionadas unas con otras según agrupaciones demostrables. La aplicación del método comparativo desde el siglo XIX ha ido formando conjuntos de lenguas relacionadas, basándose en distintos criterios, empleando para ellas la metáfora “filiación”: derivación de lenguas relacionadas de una fuente común, siendo cada una de ellas hija de una madre anterior. Se sugiere la vinculación entre las lenguas al estilo de la vinculación entre poblaciones humanas, cuyo análisis ha permitido a la Genética moderna postular la existencia de una Eva mitocondrial (origen africano).
El paralelismo ha sido propuesto por Cavalli-Sforza y colaboradores, aunque hay que decir que hablar del parentesco de las lenguas no es lo mismo que hablar de transmisión genética y ocurre que las vinculaciones entre lenguas muchas veces son supuestas y no están demostradas.

Cuadro 4.6. Arbol genealógico y familias lingüísticas.

4.1.- La edad del lenguaje la edad de las lenguas

El procedimiento impulsado por Swadesh, se ha refinado y defendido por varios investigadores, entre ellos J. Nichols. Se basa en el cambio gradual de las lenguas a lo largo del tiempo: la tasa de promedio de pérdida de vocabulario de una lista estándar de unas 100 a 200 palabras se estima en un 20% por milenio, de forma que se podría calcular las fechas de separación entre pares de lenguas si se determina el número de palabras que comparten de esa lista (glotocronología). Es decir, una lengua derivada de una lengua madre, al cabo de 1000 años tiene en común con ésta el 80% de su vocabulario, y al cabo de 6000 años solo tendrá el 7% de palabras comunes con otra lengua derivada de la misma lengua madre. Este es el porcentaje mínimo de elementos similares al que se le otorga significación estadística, por debajo del cual se consideraría que la semejanza no existiría.
El periodo de 6000 años es al que puede darse mayor confianza en cuanto a la posibilidad de reconstruir las conexiones y derivaciones de las lenguas y es el tiempo por encima del cual la relación de lenguas está por debajo de la significación estadística. Aunque para Nichols, éste periodo, sería un marco fiable para trazar las “familias de lenguas”, se considera demasiado corto para reconstruir más de 100.000 años de presencia del Homo Sapiens moderno y determinar cuando se produjo el origen del lenguaje.
La metáfora del árbol genealógico es engañosa, ya que mientras unas lenguas se pueden representar mediante una estructura con varias ramas, otras (como la vascuence, el coreano,…) se presentarían sin ellas, como un poste. Además el número y los tiempos de separación de las subfamilias son variables por lo que no se puede recoger en los árboles toda la diversidad. No solo lenguas sino familias de lenguas han desaparecido sin descendientes demostrables y contar solo con las lenguas actuales llevaría a proporcionar una imagen distorsionada de la/s lengua/s primitivas.
El objeto de discusión, por tanto, es la validez de método comparativo que trabaja con muestras.
De todos modos si se admitiera que las agrupaciones troncales de lenguas tienen conexiones entre sí de mayor profundidad temporal que esos 6.000 años de marco fiable, el procedimiento progresaría en el intento de fechar el origen del lenguaje. Los criterios utilizados para fundamentar esas conexiones han sido:

a) los “marcadores genéticos”: rasgos o conjuntos de rasgos estructurales cuya probabilidad de ocurrencia independiente y de que sea debida a difusión es tan mínima que hallado el rasgo en una lengua se concluye que se debe a herencia de otra lengua anterior.
b) las frecuencias de palabras semejantes de una lista determinada.

J. Nichols analizando las lenguas del hemisferio norte halló que, pese a la múltiple división de la familia indoeuropea, el promedio de ramificaciones por agrupación de 6.000 años había sido entre 1,4 y 1,6 (1,5) y propone el siguiente cálculo: si se divide el número total de agrupaciones troncales por 1,5 sucesivamente hasta que el cociente sea menor de 2, el número de divisiones efectuadas que resulta indicaría un número de tramos temporales que se multiplicaría por 6.000 y se obtendría la longitud temporal total desde la primera agrupación troncal de lenguas, dando lugar a la fecha de origen del lenguaje. De ésta forma, si las agrupaciones troncales de lenguas del mundo se estiman en 300, esa fecha sería 78.000 años. ¿¿error??
Mediante este procedimiento se puede calcular también las edades de las agrupaciones de lenguas de determinadas áreas regionales.
Nichols advierte que estas estimaciones temporales no concuerdan con las dataciones arqueológicas y postula alguna corrección en el número de agrupaciones de lenguas. La más alta se da en Nueva Guinea y se tomará como índice de densidad para todo el mundo. El número de agrupaciones troncales de lenguas llegarían hasta 12.000 aprox. Por lo que la fecha del origen del lenguaje sería hace 132.000 años
(Se contradice con las cifras de arriba¿¿??)
Esta teoría tiene distintos supuestos de discusión:

a) una definición fija de periodos de diferenciación de lenguas calculada en 6000 años
b) una velocidad constante de disgregación de las agrupaciones troncales de lenguas en segmentos de 1,5 por cada periodo y
c) un número de agrupaciones troncales de las lenguas del mundo estimado en 300, por lo bajo, dada la variada densidad en las distintas regiones del mundo.

Cada uno de estos supuestos es conflictivo y cuestionado por los detractores de la Glotocronología argumentando que:

a) se adoptan como índices las estimaciones de los cambios en las lenguas los últimos 1.000 años, basándose en la familia indoeuropea.
b) No existe posibilidad de comprobar que la velocidad de diferenciación (porcentaje de vocabulario distinto de una lengua derivada respecto a la lengua “madre”) haya sido constante el resto del primer periodo, ni durante los periodos anteriores. Según Dixón (1997) la velocidad de las lenguas ha sido variable según las regiones y los tiempos.
c) Tampoco hay datos sobre la velocidad de disgregación: nº de lenguas derivadas de una presumible lengua madre común, en los periodos de 6.000 años anteriores a éste último
d) Las clasificaciones genéticas propuestas hasta ahora indican nºs. muy diferentes y la oscilación en los empleados por Nichols obliga a pensar que no es un punto de partida consistente.

Conclusión: el problema de la delimitación de las agrupaciones de lenguas está lejos de llegar al consenso.

4.2.- Los universales y el debate sobre la monogénesis o poligénesis del lenguaje

Cabe otro planteamiento interesado por averiguar los contenidos comunes de las lenguas humanas, los universales, que podrían haber caracterizado a la/s lengua/s primera/s, buscando una descripción lingüística de ella/s.
Ruhlen (1994) destaca dos modalidades de contenido lingüístico:

a) el léxico y
b) los caracteres tipológicos (vocales nasales, orden de palabras SVO,..)

Este autor y sus colaboradores exponen una serie de 27 etimos con distribución muy amplia en las diferentes familias de lenguas.
La intención de esta búsqueda es evidenciar el origen común de las lenguas humanas, la monogénesis del lenguaje.
Continuamos en el debate entre poligénesis (emergencia del lenguaje más de una vez y en más de una población) y monogénesis.
Nichols habla de cuatro escenarios diferentes:
a) si evolucionó en más de una población (pequeña) aislada una de otra, no necesariamente lo hizo a la vez
b) si evolucionó en una sola y grande compuesta por varias comunidades lingüísticas se debió producir gradualmente
c) pudo ir surgiendo gradualmente con participación de la sociedad en general
d) pudo surgir de repente en todos los individuos y los grupos que componían la sociedad el Homo Sapiens moderno.

Aplicando el método histórico-comparativo y los criterios anteriores, en el caso que fuera posible remontarse a los “antepasados” de las lenguas la cuestión se resolvería en la medida en que se pudieran establecer un número de lenguas irreductibles. Ruhlen y col. creen que ese número es uno, puesto que es posible hallar elementos léxicos comunes en todas las familias de lenguas.
Sin embargo (siguiendo la misma línea de este capítulo) (y desdiciendo lo dicho) lo que los datos indican resulta muy difícil de explicar por la improbabilidad de la ocurrencia común de elementos léxicos debida al azar. Los datos no apuntan a un origen común.
De los factores enlazados que conlleva el debate monogénesis-poligénesis, algunos de ellos no encuentran en los datos lingüísticos ningún apoyo en ningún sentido. El debate se alimenta de explicaciones sobre el conjunto de órganos del habla y sobre los modelos de evolución y de funcionamiento del cerebro.
Las preguntas básicas siguen sin respuesta aunque con los debates el conocimiento sobre el habla y los lenguajes humanos se han incrementado.